Inmenso paisaje que se abre
a través del ventanal...
¡Paisaje lleno de pequeños paisajes!
Cada árbol, cada casa,
cada mínimo matorral
sacudido por el viento,
el leve viento que se mete
por los vericuetos impensados
de todos los paisajes.
Los estoy viendo jugar
en la galería de la casa alta.
Imagino unos niños corriendo
detrás de un globo que se vuela.
El perro corretea con ellos.
Hasta escucho sus voces,
sus risas, sus jadeos.
La madre los llama para el almuerzo.
Yo sigo girando con el viento.
Llegué a un bosquecito
que insinúa un arroyo
por su vientre.
Lo busco, no lo encuentro
aún cuando escucho
del agua su gorjeo.
Sigo paseando con el viento
mientras limpia los techos,
les va barriendo el peso
de tanta mirada absorta,
va puliendo el detalle
de tan riquísimo cuadro,
lo va dejando impecable
para el que sigue mirando...

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