Desde el espejo
Fue tu angustia
tu andar siempre vencido,
tus pasos de labriego sin destino,
tus ansias de volar al infinito
Fue tu voz,
la de todos los voceros,
la impotencia compartida,
la mano estremecida del amigo.
Fue la semilla
que hoy hermana mis fronteras,
la que brilla en mis ojos con bravura
la sangre de mañana torbellino.
Fue el principio
del fin de la impotencia,
el principio de la lucha compañera
para ganar los panes y la calma.
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